En algunas ocasiones tengo la impresión que algunos pasajes de mi vida se repiten como si fueran un bucle. Ayer por la noche viví uno de esos momentos. Hay una amiga especial en mi vida sureña. Ella es impresionante en todos los aspectos: es inteligente, empática, divertida y atractiva. Durante el año antes de irme a vivir a Madrid, yo estaba realmente prendado de ella. ¡¡¡Vaya que si lo estaba!!!
Sin embargo ella era de esas chicas que cuando tu te calientas ella se enfría y cuanto tu te enfrías ella se calienta. Siempre estabamos jugando al ratón y al gato. Durante ese año, hasta en 3 periodos diferentes intentamos poner algo en pie, pero la vez que más tiempo duramos, no pasamos ni del mes. Teníamos dos caracteres muy parecidos en algunos aspectos y eso hacía que nos atrayeramos mucho pero tambien que chocaramos muchísimo. Como persona era geniall aunque sentimentalmente altamente inestable.
Después de la última que me hizo (que siempre cuento a mis amigos como una de las mayores humillaciones de mi vida), que quizás algún día me decida a relataros, decidí que saldría de mi vida de una forma o de otra. No quería volver a saber nada de ella. Era peligrosa para mi porque hacía que me colgara de ella con una pasmosa facilidad, para acto seguido desinteresarse y dejarme en la estacada. Me costó mucho trabajo desligarme de ella porque es hermana de uno de mis mejores amigos y cuando ella se enteraba por él de que volvía a mi tierra, con frecuencia me buscaba para intentar hacerme entender que sentía lo que había pasado.
Me decía que yo era una de esa personas que ella quería tener en su vida porque le aportaba muchas cosas buenas, que podíamos ser amigos. Yo ya estaba más que escarmentado y por supuesto, una vez que se me pasó el odio visceral que se ganó por meritos própios (a mi el odio no me dura mucho cuando la persona odiada antes era querida) la mantenía a raya y cortesmente la esquivaba como podía, aunque era difícil porque ella era muy tenaz y directa, como a mi me gustan las mujeres
Sabía que si bajaba la guardia la historia podía volver a repetirse porque a pesar de todo, existía un extraño y fuerte vínculo entre nosotros.
Sin embargo, ahí la mantuve hasta que ella se echó novio hace unos meses y me lo presentó. En paralelo, yo me lie con su mejor amiga. Todo eso, junto con que estaba atravesando un momento personal realmente difícil en mi vida hizo que bajara la guardia al sentirme seguro de que no intentaría ninguna de sus tretas y comenzara a confiar otra vez en ella y a abrirle las puertas de una sincera amistad, aunque siempre quedaba la sombra de saberme vulnerable ante ella, por lo que no me terminé de confiar del todo.
Hace unos meses, ella cortó con su novio yel affaire con su amiga ya quedó muy lejos. Y entonces pasó. De repente sentí que su mirada intentaba atravesarme y desvelar mis más profudos pensamientos. Sentía sus ojos clavados por dentrás de los mios. Me tiraba indirectas que luego se convirtieron en directas muy directas. No suelo ser torpe para esquivar este tipo de situaciones, pero ella no me dejaba escapatoria. Es muy lista y hábil. Estos días tuve que visitar mi ciudad por trabajo, así que aproveché para pasarme a ver a su hermano en su casa, porque estaba enfermo. Esperaba no encontrarmela allí, pero sabía que si se había enterado de que yo iba allí estaría ella. Como he dicho antes, es muy tenaz. Llegado el momento, su hermano se acostó y ella y yo nos quedamos solos.
Cuando me iba a ir, ella, tumbada en uno de los sofás alargó sus piernas que sobresalían por debajo de su falda y estas se enroscaron alrededor de una de las mias y empundome suavemente hacia ella. Con carita de cordero degollado me invitó a pasar la noche en su casa. ¡Que momento tan difícil! La recorrí con la mirada. Sus ojos desprendían esa mezcla de dulzura y carácter que tanto me había seducido en el pasado. Me sentí halagado de que una chica tan increible se tomara tanto interés en que me quedara a su lado. La besé suavemente en la mejilla mientras un flashback me devolvía a situaciones pasadas donde me había sentido utilizado y engañado como nunca antes me había sentido. Recuerdos realmente feos que no quería recordar.
Dudé… pero sólo fue un instante. La decisión estaba tomada desde hace mucho. Hace 3 años desde la última vez que estuvimos juntos, pero hay cosas que me prometí que no olvidaría. Tres intentos deberían ser suficientes para estar seguros de que la cosa no iba a funcionar. Un cuarto no debería ser necesario. Ella dice que ha cambiado. Que las veces anteriores tenía muchas cosas pasadas que resolver y que eso marcó su comportamiento. Que ha descubierto que es lo que busca en un hombre y que eso es lo que tengo yo. Pero no olvido que eso mismo me dijo la última vez que estuvimos juntos. Tengo mala memoria en general, pero aquellos malos momentos los tengo grabados a fuego.
Finalmente me fui. Mientras cerraba la puerta, leí en sus ojos muchas preguntas que quería hacerme. Había química, atracción, empatía entre nosotros, y admiración mutua en muchos aspectos… entonces, ¿por qué no? Pues por precaución, por escarmiento de veces anteriores, porque no quiero complicaciones en mi vida en un momento en que estoy reconstruyendo muchas cosas, porque no quiero perderla como amiga, porque no voy a tener un rollo de una noche con una amiga, ni porque no voy a comenzar una relación con una persona que vive a 500 kms de donde yo, entre otras muchas razones.
Quizás me equivoque e incluso puede (sólo puede) que si vivieramos en la misma ciudad me arriesgara. Pero ahora no puedo volver a permitirme el lujo de sentir que me mangoneen como lo sentí la última vez. Prefiero seguir teniendola como amiga a volver a pasar por cuarta vez por el mismo bucle de liarnos-salir juntos-confiarme-desengañarme-romper-sentirme estupido.
Algo me dice que esto no acabará aquí…
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